Opinión

Son los números, no las ideas ni las convicciones

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

Por  Saúl Lara Espinoza

Alito Moreno, dirigente nacional del PRI(Foto: Reforma.)

Alito Moreno, dirigente nacional del PRI | Foto: Reforma.

En el ámbito de la política pragmática, no son la ideología ni las convicciones lo que prevalece, sino los números. Y atrás de ello están los intereses. Es decir, es una especie de suma ecléctica de esos y otros elementos que desembocan en el usufructúo del poder y muchas cosas de lo que ello implica este en sentido realista y práctico.

Por esa razón elemental es que se habla de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) busca una alianza con otros tres partidos políticos nacionales, como son el Partido Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC). Es decir, se busca una especie de Bloque Opositor Amplio (BOA).

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El presidente del Comité Ejecutivo Nacional de PRI, Alito Moreno, dijo en entrevista a El Universal el viernes de la semana pasada que podrían ir en coalición con dichos partidos tanto para gubernaturas como para diputaciones federales y locales, incluidas las alcaldías. También señaló que van el 2021 por las quince gubernaturas, la mayoría de las diputaciones para luego revocar el mandato al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). 

Ah, igualmente, dijo Alito Moreno, que él avala la “teoría” del plan BOA. De tal manera que este ya no es ninguna teoría, mucho menos son molinos de viento con los que luchó el gran Quijote de la Mancha.

Así que es la suma de intereses lo que prevalece en la política mexicana, no las ideologías, mucho menos las convicciones. Se trata de llegar al poder público para usufructuarlo. Ese es el verdadero negocio. Lo demás es puro discurso que pretende justificar los genuinos propósitos. De ahí que no importan los medios, sino los fines.

De tal manera que los números que aporte cada partido político, sumados, constituyen los medios; mientras que los fines son lograr los espacios de poder público para en su momento repartírselo y luego usufructuarlo. 

Así que la política pragmática, no la teórica, no es una hermanita de la caridad. Aunque sabemos que hay algunas personas con convicciones e ideales genuinos, pero son las excepciones que confirman la regla general, como por ejemplo AMLO, quien ha dicho que no busca el poder por el poder mismo, y que no le interesa poseer fortunas o bienes materiales, sino apoyar primero los pobres, a los jóvenes, a las personas de la tercera edad, a los indígenas, a los discapacitados, entre otros; haciéndolo de manera directa y sin intermediario alguno para que no haya “piquete de ojo”.

Ojalá esa coalición de la que refirió Alito Moreno no sea construida con el propósito de repartirse el poder para hacer negocios a expensas del mismo, como ya ha sucedido en muchas otras ocasiones. Aunque no creemos que logren derrocar a Morena, porque el pueblo ya está muy bien informado, y sabe perfectamente qué es lo que persigue uno y otro. Sin embargo, Morena ocupa para triunfar una buena o buen candidato, genuinamente capaz y honesto.

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